La horca de Gratamira
Fue grueso el mazo con el que me abatiste y sin embargo aquí estoy, temblando, de pie, izado al asta de tu recuerdo que ahora, tardío, ondea a lo lejos como una horca que enarbola la esperanza de volverte a ver. Allá en Gratamira cuelga una horca urdida con recuerdos de las tardes que nunca más tendremos y que ahora regresan a mí.
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