miércoles, 14 de enero de 2015

MONO-NEURONAL


Ella era bastante básica. Pasaba el tiempo ufanadose del tipo que se había obsesionado con ella, un escritor de poca monta que no había conseguido olvidarla. Ella lo sabía, porque él hacía publicaciones a diario en donde le declaraba su amor y su odio. Tres o cuatro años habían pasado desde que dejaron de verse. Para ella era mucho, para él muy poco. Lo cierto es que en la cabeza de aquella mono neuronal lo que parecía la obsesión hacia un "ser supremo"  no era nada más que un odio encarnizado.

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