jueves, 9 de junio de 2016

Perdida

 


Del corazón le brotan flores con nombres exóticos cuyas referencias ha comenzado a detallar en pequeñas láminas de papel que adhiere a su frente. El resto de su cuerpo responde perfectamente al envejecimiento, pero su mente sigue siendo la de una niña de 10. La experiencia la ha pasado por alto y la muerte se fermenta tras de los ojos.

Su mirada, sin embargo, sigue siendo una lámpara encendida que apunta al cielo. Aquella cadencia de su espíritu es decadente. Asumo que hoy día está acostumbrándose al desprecio de las gentes. Sus falsos sentimientos de logro ya no le alcanzan para dormir bien.

Diestra en el arte de procrastinar, de no terminar nada. Siniestra de la empatía. Dipsómana del amor y los cumplidos. Amnésica de todo pasado. Es una criatura en extinción.

Viajará en la atalaya de aquella nave llamada destino que viaja rumbo a una  vejes prematura.En la inscripción de su gavia se lee: vulpes vulpes


Varela


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